miércoles, 29 de diciembre de 2010

How can I decide what’s right when you’re clouding up my mind

...y aquel grito se ahogó en la espesura del bosque. Al día siguiente se hallaba muerta, aun sin saberlo, envuelta en una espesa bruma que cubría todo hasta donde alcanzaba la vista. Los árboles entre los que se movía eran altos, de troncos casi blancos, adornados con pequeños brotes que anunciaban el fin de aquel invierno. Mientras caminaba intentaba recordar que había sucedido la noche anterior, pero no lo consiguió. Intentaba salir de allí, pero al ver que eso era imposible, la angustia se apoderó de ella. Esto la hizo intentar golpear los enmohecidos troncos de aquellos gigantes que se levantaban varios metros sobre el suelo y que la impedían encontrar el camino. Empleaba todas sus fuerzas contra sus captores, pero al ver que estos no perdían ni una sola hoja empezó a preocuparse. Sin motivo alguno, por una corazonada quizá... se dio la vuelta y miró hacia el suelo. Estaba desconcertada, no sabía bien que estaba ocurriendo. Allí, su cadáver, tendido en el suelo. 

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