sábado, 29 de enero de 2011

Llegados a este punto...

Igual que cuando nací aquel enero me encontraba, sin nada que perder. Mi vida era fría. Ya nadie escuchaba, con dieciocho aun no había aprendido a vivir. Estaba hecho polvo, tuve un mal año y no quise seguir jugando a ser el abogado del diablo. A nadie le importaba ya lo que tuviese que decir, por eso perdí la fe. Nunca sabréis ni la mitad de lo que me pasó, no fue tan solo que dejase de creer. No dije adiós, solo me fui, por que sabía que nadie se preguntaría por mi. Por eso cogí aquella pistola y reventé mi cabeza. Hoy día sigo sin creer en los milagros, mi vida es aun más fría que antes.


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