miércoles, 6 de abril de 2011

Caigo



Se precipita rápidamente entre la niebla hasta perder la conciencia. No sabe exactamente cuanto ha pasado desde que cayó. Despierta desconcertado, inmóvil, observando un cielo inusitadamente coloreado por tonos indescriptibles. Cuando intenta incorporarse se da cuenta que algo se lo impide. Eleva su cabeza para examinar el resto de su cuerpo y ve que una barra oxidada atraviesa su pecho. Empieza a mirar a su alrededor, una extraña bruma cubre toda la superficie, pero de ella sobresalen colinas de escombros.

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